
El gobierno de Milei está en una crisis sin fin, una crisis que no tiene solución.
Lo que resta de aquí en adelante es una carrera contra el tiempo: ¿cuanto daño le puede hacer a la democracia hasta el final del mandato? ¿Cuánto a la industria, a los jubilados, docentes, discapacitados, trabajadores, y a todos aquellos que no se benefician con este modelo de destrucción del aparato productivo, supremacista, cruel e inhumano?
Lo que resta de aquí en adelante es una carrera contra el tiempo: ¿cuanto daño le puede hacer a la democracia hasta el final del mandato? ¿Cuánto a la industria, a los jubilados, docentes, discapacitados, trabajadores, y a todos aquellos que no se benefician con este modelo de destrucción del aparato productivo, supremacista, cruel e inhumano?






